martes, 9 de septiembre de 2014

Efectos secundarios de una tercera superluna. Vol.1.

Oigo flores
Mientras huelo cajas vacías
Y el viento me despeina.
Ando despistada
Sobre el júbilo de no hacer nada,
La batalla es constante
Desde que el primer mosquito
Marcó mi piel y
Arañarse es como despegar
O deshacerse en migas.

Busco un encuentro
Y resolver el tetris de mis tripas,
De saberme impropia y vagabunda,
Pero planeando unas estanterías
Y dibujar en mi pared pájaros,
Poemas.

Lo perfecto sería el vacío.
Lo perfecto es cuando te rompes
A carcajada limpia.

Pero oigo flores susurrándome
Y el silencio de las cajas me atropella.

Ser algo que no eres.
Imantar tu yo de forma paralela
Al desvanecimiento de lo que antaño
Reflejabas en un espejo.
El futuro no era nada más que esto:
Estar donde tienes o no que estar
Y seguir sin atreverte a mover ficha.
Asumir el devenir como marea viva
En manos de dos astros caprichosos.

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