La verdad que empiezo a creerme eso que dicen de que para que los demás te vean diferente primero tienes que verte tú mismo con otros ojos. Y es probable que los cristales de las gafas sigan empañándose o que el espejo esté un poco resquebrajado y no refleje totalmente tu silueta, pero eres tú la que se muestra ahí.
Con sus miedos y sus dudas, sí, y ¿qué pasa?
Con sus defectos y virtudes ¿y?
Sudar no es malo.
Ni llorar.
Que el viento te despeine es algo natural, como gritar.
Y bueno, a todo el mundo le gusta sentirse deseada, sentirse especial y por qué no cachonda.
De vez en cuando doble ración de pastel aparte de engordar te sube la moral.