que se me escapan
como la ola que te zambulle
y tras la sacudida implacable
corre para que no la alcances.
Sólo queda la arena,
la humedad
y el verso estremecido
que escupes tras el maltrecho
intento de ahogo.
A raíz de un post de Marwan...
Miedo a que chirríen las bisagras,
a que haga falta aceite para engrasarlas
y el corazón acabe abatido
a portazos!